jueves, 16 de febrero de 2017

Adquiere el libro Desasido de todo


Desasido de todo
Letras Cascabeleras, 2017

La Asociación Cultural Letras Cascabeleras publica mi poemario Desasido de todo, ganador del tercer premio en el II Concurso Literario que convoca esta entidad.
El precio del libro son 6 euros, y puede adquirirse escribiendo al correo de la editorial (letrascascabeleras@gmail.com) o directamente a mi correo:
fondodevidadifuminado@gmail.com.

En él encontraréis poemas como éste:

EL LATIDO DE LA LUZ

No tiene memoria la luz; no recuerda
si ayer fuiste infeliz o plenamente dichoso.
Siempre es primera, inocente, original
en su pureza. Por eso, cuando estés triste,
déjala que se enrede en tus manos,
que ilumine tus ojos. Yace sin memoria
como el primer día que llegaste aquí, a esta vida
de este mundo del que lo desconoces todo.
Deja la coyuntura a su deriva,
que se hace sola; no lloverá menos
por más que tú analices. Que te perdonen
el yerro de tu ignorancia al disolverte
por completo y sin recelo en la limpidez
del latido inconcuso de la luz.


viernes, 10 de febrero de 2017

Destino



Encerrados en el espacio impreciso que hay
entre el futuro que no existe
y el presente que huye en busca de lo pasado,
sin otra alternativa que condescender
a la frivolidad de tus caprichos,
vamos franqueando las trampas
en el desconcierto de tu laberinto sin salida,
a sabiendas de la imposibilidad de hurtarse a tu red,
de zafarnos de los hilos
con que nos juegas a marioneta
con tus manos siempre peligrosas (letales, a veces).
Nadie lleva tus riendas
y tú te diviertes maquiavélicamente:
somos las fichas del azar que te entretiene.
Nos señalas direcciones con tu brújula desnortada,
nos zarandeas con el ímpetu de tus arrebatos
y, en ocasiones, nos dejas yacer en el hastío.
Acabar contigo es quimera, porque abatirte
será abatirnos, y ése habrá sido también nuestro destino.

viernes, 20 de enero de 2017

La sutileza de las cosas



Qué sutileza tan precisa
la de todas las cosas de este mundo,
admirables y manifiestas en lo que son,
vestidas con su traje de ser lo que aparentan,
y que nosotros imaginamos más complejas.

Canta la vida en su desnudez de ser vida,
y yo me asomo a la diversidad
de sus maneras de existir, a la pluralidad
de todas sus formas, colores, texturas,
olores, sonidos, sabores…

Me embriago con su exacta exuberancia,
jardín de las emociones sutiles, tan precisas
como la sutileza de todas las cosas de este mundo,
que se descubren ahora tan cercanas,
casi íntimas, y asombran
por la sencillez de su verdad.

miércoles, 4 de enero de 2017

Festejemos la vida



Para disfrutar la vida hay que saberse
una excepción, advertir el privilegio
de estar en ella. Si te llenas de silencio
para escuchar más lejos y te das a luz
a cada instante, si abres el libro de lo nunca visto
siempre por la primera página y dejas entornada
la puerta de lo que está por suceder,
si eres capaz de vivir cada día una vida:
entonces, y sólo entonces,
cada momento te encontrará en sazón,
cada insignificancia será un hallazgo,
cada cosa la encontrarás en su culmen,
cada instante estará en su cenit.

Eduquemos nuestra pupila
para ver el mundo en cada minucia.
Que en cada minucia celebremos el mundo,
en continuo éxtasis terrenal de lo divino.

martes, 13 de diciembre de 2016

Vida en balde



Me encuentras mirando hacia atrás,
como buscando los años perdidos
y dónde se perdieron.
Hago inventario de todo lo construido
y lo que encuentro son sólo
escombros de una vida: la derrota
de lo que queda de mis victorias,
que no sé cuáles fueron; el fracaso
de todos mis éxitos, que no sé si los tuve;
la alegría gastada en no sé qué casinos de vivir…

Indeciso, entre la ira o el llanto,
levanto la vista hacia el horizonte de mi futuro.
En el itinerario de mi porvenir:
el naufragio previsible de cualquier triunfo o gloria,
la desesperanza anticipada de todas las esperanzas,
mis deseos caminando ya a tantos metros de mí…

Deslizo éste mi paisaje de desamparo
por entre las gentes y los días.
Paseo mi tristeza por todas sus calles,
y es una tristeza ya sin lágrimas;
es una saudade de estar vivo
y no conocer las razones
(ignotas desde que el hombre es hombre
                             y se preguntó por ellas),
una angustia de subir siempre
por la escalera inacabable que baja hacia lo hondo,
a las entrañas del absurdo
del vivir para morir.

martes, 29 de noviembre de 2016

Dime, madre



¿Cuánto se tarda, madre, en desaprender el miedo?
Camino valiente, porque llevo el pavor en mis pasos
y, aun así, camino; pero ¿cómo caminar con esta llaga
irreparable en los pies? ¿Acaso hay decoro en el denuedo?

Dime, madre: ¿tardará mucho en descampar
la angustia? Temo que después de la tormenta
no haya ninguna calma, que no haya paz
tras esta guerra, que haya sido vano
todo el sufrimiento.

¿Hacia cuántos rumbos sin rumbo
he de dirigirme? El horizonte de esperanza
no lo alcanzo nunca; se aleja siempre
al caminar hacia él.

¿Durante cuánto tiempo he de seguir
en esta combadura del esfuerzo por seguir?
Cuesta avanzar
en la inseguridad de los caminos a oscuras,
en la ceguedad de no ver nada.

¿Para qué recorrer un laberinto
del que se sale de nuevo a la muerte?

Madre, no entiendo este sueño de estar vivos.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Precario equilibrio



Estaba en la terraza en una indulgente noche de verano.
El ramaje de los árboles plateaba bajo la luna en paz,
allí en lo alto de un cielo de agosto, de un mar de negrura
en que flotaban las estrellas con un temblor de eternidad.
El silencio prodigaba, obsequioso, su bálsamo
por debajo de la música modesta y cautivante de los grillos.

En mitad de aquella danza de ecuanimidad deliciosa,
de improviso, me vino tu recuerdo como una voz de intruso,
igual que el aullido de un perro vagabundo
en la plenitud de un sueño.
En otro tiempo, quizá, me hubiera perturbado
esa brisa trágica que soplaba desengaño,
evidencia del tránsito efímero del esplendor.

Sin embargo, aquella recordación me llevó a otra memoria,
a los versos del poeta que dijo que nada es improcedente,
que no hay imperfección que no sea perfecta, que no cumpla
su función en el mundo. Todo tiene su reverso; sólo es preciso
saber vivir en precario equilibrio, entender que el dolor
es contrapeso de la alegría, que cierta amargura es un faro
a pagar por la travesía de los mares de la dicha.