Fuera de ellos no hay belleza
en el mundo: los sueños,
la guarida del frío, el lugar
donde la vida puede ser algo más
que miedo. Muchas veces
te han llamado, sin lograr
encontrarte.
Ahora han decidido
no llamarte nunca más.
Fuera de ellos no hay belleza
en el mundo: los sueños,
la guarida del frío, el lugar
donde la vida puede ser algo más
que miedo. Muchas veces
te han llamado, sin lograr
encontrarte.
Ahora han decidido
no llamarte nunca más.
De qué manera espera el mar
tu mirada
para enseñarte
a sentir de otra manera,
como si mostrándose así,
como una parte íntima y misteriosa de
ti mismo,
guiara tu inteligencia
hacia su contemplación.
Ni el Sol ni la muerte
pueden ser mirados fijamente.
François de La Rochefoucauld.
Como rasgar el velo
que cubre el futuro,
ir más allá del último verso,
aunque su abismo nos mire
y absorba la luz
de todo el universo.
Traiga interior desasimiento a todas
las cosas…
y recogerá su alma los bienes que no
sabe.
San Juan de la Cruz.
El azar de unos labios,
el sonido de las ramas
al son del viento,
una sonrisa cautivadora,
la embriagadora música
de un libro de versos…
Las cosas importantes
no son sino una suma
de cosas sencillas, modestas,
que vienen y se marchan
sin explicación, enseñándonos
la felicidad de renunciar
a encontrarle a la vida su porqué.
Tantas palabras de amor
que dijeron tantos labios…,
¿en qué se han convertido?
Cuando nacen, como llamas
del más apasionado fuego,
parecen eternas, pero
el propio fuego las consume
hasta extinguirlas, dejando
en su lugar una estela
de humo y un olor a ceniza.
Igual que un fuego, que se apaga,
o una flor, que se marchita,
cada recuerdo se olvida,
olvidando luego que se olvidó,
mientras la boca enmudece
y los ojos se cierran
en veloz carrera hacia un vacío
sin cuándo
ni dónde
ni por qué...